Dominancia y Influencia: compatibilidad
La combinación más enérgica: D marca la meta y el ritmo, I entusiasma a la gente. Juntos lanzan proyectos, pero tienden a subestimar los detalles y la prudencia.
D e I comparten el ritmo rápido: ambos deciden sobre la marcha, les gustan los retos y no soportan la rutina. La diferencia está en el foco: D piensa en el resultado; I, en las personas y la impresión que causa. Es un complemento afortunado: D aporta dirección y firmeza; I, contactos, buen ánimo y la capacidad de vender una idea. Las fricciones surgen cuando D percibe la locuacidad de I como una pérdida de tiempo e I considera a D frío y brusco. A ambos les conviene recordar que, con tanta energía, alguien tiene que ocuparse de los detalles.

Cómo trabajan juntos
Qué tienen en común
- Ritmo rápido y disposición a actuar sin largos preparativos
- Optimismo y gusto por las tareas nuevas
- Aversión a la rutina y a la microgestión
Dónde surgen las fricciones
- D exige concreción, I se deja llevar por la conversación
- I se ofende por la brusquedad, a D le irritan las emociones
- Ambos calculan los plazos con optimismo y se les escapan los detalles
Consejos para el estilo Dominancia (D)
- Empiece la conversación con dos minutos sobre la persona y luego pase al asunto
- Reconozca en voz alta la aportación de I: para él es combustible
- No corte las ideas al vuelo: deje que termine y después seleccione
Consejos para el estilo Influencia (I)
- Hable con D de forma breve: resultado, plazo y qué necesita de él
- Deje los acuerdos por escrito para que el entusiasmo no se aleje de los hechos
- No se tome la franqueza de D como algo personal: es un estilo, no una valoración
Jefe D, colaborador I
El jefe D le fija un objetivo al colaborador I y espera resultados; a cambio, recibe energía, contactos y reacción rápida. Pero a I le cuestan las instrucciones secas y la falta de reconocimiento: al jefe D le conviene elogiar en voz alta y darle tareas visibles. Es mejor revisar los detalles y los informes sobre la marcha, no al final.
Jefe I, colaborador D
El jefe I entusiasma al colaborador D con una idea y le da libertad, algo que D valora. Las fricciones surgen cuando los objetivos cambian al ritmo de las nuevas ideas: a D le irrita la falta de coherencia. Al jefe I le conviene fijar prioridades y no cambiarlas sin motivo; al colaborador D, expresar su desacuerdo en privado y no discutir delante del equipo.
En reuniones y por escrito
En una reunión, D e I son los que más se hacen oír: D empuja hacia la decisión; I, hacia la conversación sobre ideas y personas. Juntos le venden rápidamente una idea al resto. Por escrito, D es breve; I, emotivo y extenso. D puede considerar vacíos los mensajes de I, e I, bruscos los de D.
El conflicto típico y cómo salir de él
Conflicto típico: I le prometió al cliente más de lo que el equipo alcanza a entregar, D se entera al último y estalla. Conviene analizar no «quién tiene la culpa», sino la regla: cualquier compromiso de plazos se acuerda con quien es responsable de cumplirlo. D, además, debe recordar que I vive una reprimenda en público como una traición.
Fuera del trabajo: amistad, pareja, familia
Fuera del trabajo, D e I forman una pareja vistosa y activa: viajes, reuniones con amigos, proyectos nuevos. A ambos les gusta actuar y no soportan aburrirse. Los riesgos son la competencia por la atención y las decisiones impulsivas; alguno de los dos debería encargarse del presupuesto y la agenda.
Tres reglas para esta combinación
- Compromisos de plazos, solo después de acordarlos
- Reconocimiento en voz alta: para I es combustible; para D, una muestra de respeto
- Dejar las decisiones por escrito justo después de la conversación
Más sobre el perfil «Impulsor» · Más sobre el perfil «Inspirador»
Otras combinaciones de estilos
DD D + DDS Dominancia + EstabilidadDC Dominancia + CumplimientoII I + IIS Influencia + EstabilidadIC Influencia + CumplimientoSS S + SSC Estabilidad + CumplimientoCC C + C